NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN

MÁS DE 350 AÑOS DE HISTORIA

 
 

 

 
 

SIGLO XVII
1630
FINES DE MARZO

 

 

En aquel tiempo reinaba en la Iglesia el papa Urbano VIII y gobernaba el inmenso imperio Español el rey Felipe IV, de la familia de los Austrias. Como dijimos, según el mejor cómputo en el año de 1630, cierto portugués, de nombre Antonio Farías de Sáa, hacendado de Sumampa -jurisdicción de Córdoba del Tucumán- pidió a un amigo suyo marino le trajese del Brasil una imagen de la Concepción de María Santísima, con el propósito de venerarla en la Capilla que estaba fabricando en su estancia de Sumampa. Efectivamente, el marino llamado Andrea Juan, cumplió el encargo y le trajo no una, sino dos imágenes de Nuestra Señora, que llegaron felizmente al puerto de Buenos Aires. Una, según el pedido era de la Purísima Concepción, la otra de la Maternidad Divina. El pedido de la imagen debió formularse a mediados de julio de 1629, pues en esos días se hallaba el piloto Andrea Juan en el puerto de Buenos Aires, y estaba por zarpar a Pernambuco, Brasil. La imagen es típicamente paulista. San Pablo en esos años de 1630 irradiaba su esplendor artesanal a todo Brasil.

Bien acondicionadas ambas imágenes en dos cajoncitos fueron subidas a una carreta y emprendieron viaje al Norte. Al llegar a las orillas del río Luján, en la estancia de un tal Rosendo, los troperos se detuvieron allí para pasar la noche. Al día siguiente, una clara mañana de mayo, queriendo proseguir el convoy su viaje y uncidos los bueyes a la carreta no pudieron moverla. Admirados todos de la novedad pasaron a individualizar la causa y declaró el conductor del convoy: “Aquí vienen dos cajones con dos bultos de la Virgen, que traigo recomendados para una Capilla de Sumampa”. Discurriendo que en tan extraño suceso hubiese algún misterio, uno de los presentes dijo: “Sáquese de la carreta uno de los cajones y observemos si camina”. Así se hizo, pero en vano. “Truéquense los cajones”, replicó el mismo. Sacaron el cajón que había quedado y se cargó el que se había sacado, y luego sin más estímulo tiraron los bueyes, y se movió sin dificultad la carreta. Desde luego los arrieros entendieron que era una particular disposición del Cielo que la imagen de la Virgen encerrada en tal cajón se quedase en aquel paraje, como en efecto se quedó, prosiguiendo la otra a su destino. El milagro se cumplió en la primera quincena de mayo. La estancia de Rosendo se halla en la actual población de Villa Rosa, en Pilar, a unos 30 km. de la Basílica Nacional.

Abrieron los arrieros el cajón y hallaron una bella imagen de Ntra. Sra. de la Inmaculada Concepción, con las manos juntas ante el pecho. Al punto los arrieros la veneraron y luego los troperos en devota procesión llevaron la imagen a la casa de la estancia de Rosendo y sus dueños le levantaron un humilde altar.

El título de Inmaculada Concepción señala pureza, claridad, realeza, y esto queda ilustrado en el paisaje abierto y sin límites de la pampa, donde está enclavado Luján. Al querer quedarse la Virgen Santísima en Luján, en esa su imagen de la Purísima, enseñaba a los pueblos del Plata que Ella quería formásemos en nosotros al hombre nuevo, la nueva criatura según la mente de Dios.

 

 
 
 

1633
ERMITA DE ROSENDO
NEGRO MANUEL

 
 

La Capilla de la Virgen estaría lista a mediados de 1633 y se abriría a numerosos peregrinos que allí acudían, atraídos por las gracias que la Virgen Santísima dispensaba a sus devoto

Su construcción sería muy rústica y no pasaría de un modesto rancho, con paredes de barro, techo de paja y piso natural de tierra, y por todo lujo un revoque de blanqueo; y el pequeño altar tendría una sencillez primitiva y un poco más arriba estaría colocada la Santa Imagen. La Capilla o Ermita de Rosendo no tendría más de cinco varas de largo por tres de ancho. El mercedario Pedro de Santa María relata, afincado en testigos inmediatos de los hechos, que “la santa Imagen estuvo en lo de dicho Rosendo, en un Oratorio muy corto y muy venerada la Imagen de todo el Pago. Y dicho Rosendo dedicó un negro llamado Manuel al culto de la Imagen, quien cuidaba de la lámpara de dicha Señora, que incesantemente ardía”.

El presbítero Felipe José Maqueda confirma lo dicho con palabras parecidas, que recoge de la tradición: “No después de mucho tiempo, a corta distancia de la casa de dicho Rosendo, se levantó una pequeña Capilla, y se destinó un negrito llamado Manuel, para que cuidara del culto de la Santa Imagen. Este negro con tanta solicitud se aplicaba al culto de esta Divina Señora que nunca tenía su Imagen sin luz”.

 
 
 
 

1671

TRASLADO DE LA IMAGEN:

ANA DE MATOS

 

 

El heredero de la Virgen, Rosendo, deseoso de remediar la necesidad de dar albergue a los peregrinos y que aumentasen los cultos a la Virgen dio a cierta señora, llamada Ana de Matos, licencia para llevar la imagen desde la antigua ermita hasta su hacienda.

En el año 1671 se concretó la compra y traspaso de la Santa Imagen de la Concepción desde su antigua ermita hasta la casa de doña Ana de Matos. Testifica la ilustre dama: “La santa Imagen de la Limpia Concepción haberla adquirido por dinero de mano del Maestro Juan de Oramas”. El traslado se cumplió seguramente en las proximidades del 8 de diciembre, como preparación a una nueva celebración de la fiesta de la Purísima Concepción. Al acto estuvieron presentes el Obispo fray Cristóbal de Mancha y Velasco y el Gobernador José Martínez de Salazar. La procesión se hizo a pie y la devota comitiva de la procesión hizo alto de noche en la Guardia Vieja –que se hallaba en el actual partido de Pilar y de este lado del río Luján-. Esta solemne procesión de la Virgen de Luján desde la estancia de Rosendo a la casa de Matos fue motivada por las traslocaciones de la Santa Imagen, que tan ampliamente cuenta Maqueda.

 

 
 
 

1682

ANA DE MATOS DONA TIERRAS A LA VIRGEN

COMIENZO DE LA VILLA

 

 

El 7 DE OCTUBRE doña Ana de Matos dona tierras a la Virgen de Luján en estos términos: “Porque tengo mucho amor a la advocación de Ntra. Sra. de la Limpia Concepción y a su Santa Imagen hago gracia y donación a dicha Santa Imagen de todo el sitio que necesitare para la fábrica de su Capilla, con más una cuadra sitio en contorno de ella; y asimismo le hago donación de un cuarto de legua de tierras de mi estancia de frente sobre el río Luján de la otra banda y ha de comenzar Río abajo, cinco cuadras distante del monte de árboles frutales que tengo en dicha estancia, y este cuarto de legua de frente ha de tener todo el fondeo que tienen las demás tierras de mi estancia, para hacer las sementeras y lo demás que fuere útil para la conservación y aumento del este Santuario”. Es muy importante en la historia mariana de Luján este documento descubierto por la Srta. María C. Terragni Caro, ya que es un argumento a favor de la veracidad de la historia, no solamente de la Virgen de Luján, sino que Ella es la misma fundadora de la Ciudad de Luján.

Ana de Matos hace la donación con la condición de que dicha Imagen ha de estar perpetuamente en dichas tierra y en caso contrario queda anulada la donación, debiendo ser entregada la Imagen a los herederos, por haberla ella adquirido con su dinero. Con esta donación Ana de Matos convertía realmente en oficial y pública la Capilla de Nuestra Señora al pasar al dominio de la Iglesia y a sus autoridades la posesión de ese lugar sagrado, y también con esa entrega daba origen y fundamento a la verdadera fundación de la actual ciudad de Luján.

 

 
 
 

SIGLO XVIII

1730

ERECCIÓN DE LA PARROQUIA DE LUJAN

 

 

Con fecha de 9 de octubre se entrega al Cabildo Eclesiástico una Memoria de las estancias del Pago de Luján. Es muy interesante y fue dada a raíz de estudiarse el pedido de que Luján fuese elevada a Parroquia. Se enumeran 114 estancias, cantidad considerable al relacionarla con la lejanía de la Capital. Es un dato más que enseña que el culto a Nuestra Señora de Luján congregaba gentes en el lugar

El 27 DE OCTUBRE el Cabildo Eclesiástico crea la Parroquia de Luján: “En cuarto Curato se erige el Pago de Luján, en todo el territorio que comprende de una y otra banda de su Río; asimismo con parte del Pago del Río de las Conchas, que comprende la otra banda de él hasta el dicho de Luján; y los feligreses que el referido Pago contiene, con la parte del mencionado de las Conchas, y que constan de la razón firmada del Dr. Don Francisco Redón; y se le asigna a este Curato por Parroquia propia la Capilla nombrada Nuestra Señora de Luján, con declaración de que las Capellanías que obtienen, no están aligadas a dicho Curato”. Es ésta una fecha célebre en los anales de Luján.

 

 
 
 

1763

TEMPLO DE LEZICA Y TORREZURI

 
 

Escribe el historiador Felipe de Jesús Maqueda en su Relación: “La colocación de la Santa Imagen en su nuevo templo se verificó en el año 1763 a ocho de diciembre. Autorizó la traslación el Señor Deán del Obispado Dr. D. Francisco de los Ríos, con asistencia de mucha parte del clero, comunidades religiosos, y gran concurso del pueblo de Buenos Aires, que en devota procesión llevaron por toda la plaza el Santísimo Sacramento bajo palio, y la Sagrada Imagen de María Santísima en hombros de sacerdotes, y se dirigieron al nuevo Templo, y allí se colocó dicha sagrada imagen en su camarín ricamente adornado”.

El presbítero José Maqueda compuso con motivo de la inauguración del nuevo templo y en acción de gracias a Ntra. Sra. de Luján un devoto poema. En el libro de cuentas del santuario, destaca el empeño de sus devotos, por traer al templo de la Virgen ornamentos ricos desde Sevilla, España: “por el costo de ornamentos de tisú y 7 casullas, puestas en Bs. As., cuestan $1294, 7 cuartillos reales, como parece por la cuenta que recibí de Don Domingo Torrezuri. De Sevilla.”

 
 
 
 

SIGLO XIX
1813

BELGRANO OFRECE DOS BANDERAS

TOMADAS EN LA BATALLA DE SALTA

 
 

El 27 de mayo se leyó en la sesión del Cabildo de Luján el siguiente oficio: “Remito a Usía dos banderas de división, que en la acción del 20 de febrero, se arrancaron de las manos de los enemigos, a fin de que se sirva presentarlas a los pies de Ntra. Sra, a nombre del Ejército de mi mando, en el Templo de ésa, para que se haga notorio el reconocimiento en que mis hermanos de armas y yo estamos a los beneficios que el Todopoderoso nos ha dispensado por su mediación; y exciten con su vista la devoción de los fieles para que siga concediéndonos sus gracias. Dios guarde a Usía muchos años. Jujuy, 3 de mayo de 1813. Manuel Belgrano. Al Sr. Presidente, Justicia y Regimiento del Muy Ilustre Cabildo de la Villa de Luján”

Cumplidos todos los trámites oficiales y notificaciones debidas, las banderas fueron colocadas en función solemne ante la Santísima Virgen de Luján el sábado 1 de julio de 1813.

 
 
 
 

1832

UN MALÓN SOBRE MENDOZA

 
 

Un malón de 2000 indios se había propuesto llegar a la ciudad de Mendoza; pero hallándose los indios a la orilla del río Mendoza a las dos de la mañana, esperando la hora oportuna para dar su acometida, en esa misma hora, se enfermó la esposa del Juez de este lugar, tan gravemente, que fue preciso recurrir en el acto, por una mujer que se decía médica y que vivía en la orilla.

Con tal motivo el gendarme que fue en solicitud de dicha médica vio a los indios y dio parte inmediatamente a su jefe, quien en el acto mandó avisar a todos los vecinos, para que tomasen sus precauciones. Muchos huyeron a la Ciudad, pero el resto principalmente mujeres y niños, se acogieron a la Iglesia o Capilla del lugar, dedicada a Nuestra Señora de Luján, y que estaba ahí desde muchísimos años. El pobre vecindario clamó a la compasiva Señora del Cielo y los atendió. Los indios huyeron despavoridos; jamás se supo cuál fuese la causa de su fuga. Lo cierto es que desapareció el peligro y el pueblo reconoció en su Patrona, a la autora del tal prodigio y salió del templo confesando a voces, entre lágrimas y sollozos, que “la Virgen de Luján los había salvado”. La Virgen había salvado en esta ocasión a la incipiente Villa que se formaba alrededor de su Capilla y también de manera tan original a la ciudad capital de Mendoza

 
 
 
 

1887

CORONA BENDECIDA POR SS LEON XIII

 
 

El p. Salvaire se propuso este año ir a Roma con credenciales del Sr. Arzobispo de Buenos Aires y de sus sufragáneos del país y del Uruguay y Paraguay, y en nombre de los fieles de las tres repúblicas rioplatenses, para pedir la grandiosa e importante gracia de la Coronación Pontificia.

La audiencia del P. Salvaire con el Santo Padre León XIII tuvo lugar el jueves 30 de septiembre de 1886 El p. Salvaire le presentó su libro Nuestra Señora de Luján y León XIII dijo: “Es ésta una obra magnífica. Felicito a Usted y le agradezco de corazón este precioso ofrecimiento. Y ¿qué favores quiere que yo conceda a ese célebre Santuario de Luján?”

Salvaire expuso al Santo Padre que el fin principal de su visita era que Su Santidad se dignase bendecir personalmente la corona de oro destinada a la antigua y milagrosa imagen. El Papa tomó entonces en sus manos la corona y exclamó: “¡Qué hermosa! Yo la bendigo. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.” “Amén”, contestó Salvaire desde lo más íntimo de su corazón.
Luego el Papa la examinó detalladamente y preguntó dónde había sido fabricada y quienes habían dado tantas piedras preciosas y diamantes. Contestó Salavaire haber sido fabricada en París y que las damas argentinas habían regalado esas joyas. Añadió su Santidad: “Ahora bien, esta corona ya está bendecida, y yo le encargo a Usted que, en mi nombre y en mi lugar, la ponga sobre la cabeza de la Santa Imagen de Luján”. Salvaire agradeció el honor que se le confería, pero suplicó a su Santidad que se dignase delegar para ello al Sr. Arzobispo de Buenos Aires, y que con la autoridad de Su Santidad la coronase solemnemente. León XIII accedió al pedido de Salvaire, además concedió la institución de una fiesta solemne de la Virgen y la bendición Papal en la festividad de ese día.

La coronación de la imagen tuvo lugar en la IV Domenica de Pascua, fecha que se fijara en Roma para su fiesta, y que aquel año cayó el 8 de mayo de 1887. Fue además esa jornada un día brillante de sol. Asistieron 40.000 personas. Se celebró la Misa de Pontifical presidida por el Sr. Obispo de San Juan y se rezó por primera vez la misa propia de Nuestra Señora de Luján, concedida por León XIII a las diócesis de las tres Repúblicas: Argentina, Uruguay y Paraguay. Terminada la Misa el Sr. Arzobispo se acercó al altar, inclinó la frente y entonó el Regina coeli, que continuó el coro. Entre tanto subió a la tarima en que estaba el nicho de la Virgen, incensó a la Santa Imagen; y luego, tomando la diadema que llevaba en sus manos el p. Jorge María Salvaire, como comisionado de la ceremonia y alma de toda la fiesta, la colocó con emoción y respeto sobre al cabeza de la Santa Imagen de la Pura y Limpia Concepción de Luján, diciendo: “Así como eres coronada en la tierra por nuestras manos, del mismo modo merezcamos ser coronados en el cielo de gloria y honor por Cristo Nuestro Señor”

El 15 de mayo de 1887 se colocó y bendijo la primera piedra de la gran Basílica; otro de los sueños del p. Salvaire; y además para distinguir a esta imagen de cualquier otra Inmaculada similar, le adosó la bien lograda rayera y completó el ornamento con la aureola de doce estrellas

 
 
 
 

1892

CAMILA DE SAN JOSÉ ROLÓN

 
 

El 2 de abril unas religiosas de la naciente Congregación de las Hermanas Pobres Bonaerenses de San José, con su Madre Camila de San José Rolón, hoy declarada Venerable, acuden a dar gracias a Luján y la Superiora “se ofrece a la Virgen por esclava perpetua y promete propagar su culto” al mismo tiempo que piden las Hermanas el bien de la Patria y de la Iglesia

 
 
 
 

SIGLO XX
1900

CEFERINO

 
 

Numerosos cooperadores y más de mil niños de las casas de la Capital de los Padres Salesianos, presididos por el p. Albera y los Obispos Cagliero y Costamagna, llegaron a Luján para agradecer los beneficios recibidos en 25 años de acción salesiana en América. En esta peregrinación del 26 de noviembre de 1900 estaría presente el indiecito Ceferino Namuncurá, hoy venerable.

El p. Pedemonte dice de su devoción mariana: “Todas las mañanas, al despertarse, hecha la señal de la cruz, estampaba un beso en la medalla de la Virgen, que siempre llevaba al cuello. Solía repetir: ¡Virgen de Luján, rogad por mí, que soy pecador! ¡Auxiliadora de los cristianos, salvadme!” Todavía hoy tenemos alguna estampa en la cual el indiecito escribe con su pluma la anterior jaculatoria a la Virgen de Luján.

 
 
 
 

1930

PATRONA DE LA ARGENTINA

 
 

El 5 de octubre dio comienzo la Gran Semana del tricentenario del milagro de Luján y en este día, el más capital, se juró a María de Luján por Patrona de las tres Repúblicas hermanas: Argentina, Uruguay y Paraguay. El Papa Pío XI decretó su Patronazgo el 8 de septiembre, se hallaban presentes casi todos los Obispos del país, los de Montevideo y Asunción
1930 SE CONSAGRA BASÍLICA

El 6 de octubre se consagró el Templo – Santuario de Nuestra Señora, y el 8 de diciembre se lo declaró Basílica por gracia del Santo Padre, quedando legitimado el título de Basílica, que el aura popular se había adelantado a darle desde mucho tiempo atrás

 
 
 
 

1969

CONSAGRACIÓN DE LA NACIÓN A LA VIRGEN

 
 

El 30 de noviembre el Sr. Presidente de la República Juan Carlos Onganía, consagró la Nación al Inmaculado Corazón de María en Luján.

Es de notar la caminata desde General Rodríguez hasta la Basílica: 15 kilómetros de distancia, cumplida por el presidente, varios de sus ministros y secretarios de la Nación y la Provincia. Cinco horas duró la marcha.

En Luján presidió la Misa el card. Caggiano y luego leyó el presidente una plegaria de consagración, terminando el acto con un desfile de las Fuerzas Armadas y de los Centros tradicionalistas

 
 
 
 

1982

ROSA DE ORO

 
 

El viernes 11 de junio el Papa Juan Pablo II visita como peregrino de la paz el Santuario de Luján. El acto fue apoteótico, a pesar de los inconvenientes que la ingente magnitud de fieles tuvo que aguantar por las incomodidades de viaje, hospedaje y por las inclemencia del tiempo, todo ello sumado al llanto que embargaba el corazón de tantos de los presentes por sus hijos desaparecidos o destrozados por la guerra. Fue una jornada penitencial por la causa de un mundo mejor. Nunca Luján se vio tan colmado, nunca conoció tantos ruegos y lágrimas, nunca resonaron tan fuertes los vivas a Dios, al Papa, a la Patria y por la paz.

El Santo Padre, el primer papa que visitaba Luján, rezó la Santa Misa ante la imagen de la Madre de Dios y le obsequió con testimonio de amor la “Rosa de Oro”. Esta fecha, después de la del milagro de 1630, teniendo siempre en cuenta las notas dichas al hablar de las Coronación Pontificia y del Patronazgo, es la más relevante en la historia de María de Luján.

 
 
 
 

1998

ENTRONIZACIÓN DE RÉPLICA EN ROMA

 
 

El viernes 13 de noviembre, por la tarde, el Santo Padre Juan Pablo II acudió a la iglesia nacional argentina en Roma, dedicada a la Virgen de los Dolores, con ocasión de la entronización de la imagen de Nuestra Señora de Luján, bendecida por él mismo el 11 de noviembre de 1995 durante la última visita ad limina del Episcopado argentino. La imagen de la Virgen fue llevada en procesión desde el altar, a través de la nave central, hasta la capilla donde ha quedado expuesta a la veneración de los fieles. En la homilía el Santo Padre dijo: “Virgen de Luján, cuida al pueblo argentino, sostenlo en la defensa de la vida, consuélalo en la tribulación, acompáñalo en la alegría y ayúdalo siempre a elevar la mirada al cielo, donde los colores de su bandera se confunden con los colores de tu manto inmaculado”

A la Madre de todos nosotros, encomendamos todo lo que hacemos, todo lo que somos y todo lo que seremos.

 

 

 

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